Influencia en la educación española

La ideología de género se ha introducido poco a poco en la educación española. Desde que se instauró la democracia, ha habido tres leyes reguladoras de la educación en las que se puede observar una evolución del concepto de igualdad hacia el de una igualdad efectiva entre el hombre y la mujer, postulado que defiende la ideología de género. Con la promulgación de la Ley Orgánica Reguladora del Derecho a la Educación (LODE) de 1985, se pretendía dar cumplimiento al derecho básico de la igualdad contenido en la Constitución. En 1990, la Ley Orgánica de Orientación General del Sistema Educativo en España (LOGSE) concretó algunos aspectos para educar en la igualdad entre el hombre y la mujer, enfatizando en la utilización de un lenguaje no sexista, tanto en los libros de texto como en las aulas de clase. Por último, en la actual Ley Orgánica de Educación (LOE), que entró en vigor en 2006, la igualdad efectiva entre hombre y mujer es un tema recurrente. Esta ley establece la creación de una nueva asignatura de carácter obligatorio titulada Educación para la ciudadanía.

La asignatura ha sido fuente de grandes polémicas en España. Como declara Elena Arbués, doctoranda en técnicas de enseñanza de la Educación para la ciudadanía, “la asignatura de Educación para la ciudadanía y sus contenidos no son anticonstitucionales, pero la alarma en España saltó con determinados manuales”. El problema de la asignatura es que pretende establecer una visión totalizadora y universal de la realidad, influida en gran medida por la ideología de género. Sin embargo, la orientación ideológica no depende solamente del planteamiento de la asignatura, sino también del tratamiento que recibe por parte de los manuales y los profesores.

El Real Decreto 1631, del 29 de diciembre de 2006, mediante el cual se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), incorpora la asignatura de Educación para la Ciudadanía al plan de estudios con el fin de promover “el aprendizaje de los valores democráticos y de la participación democrática”[1] y fomentar los valores que sustentan la convivencia social: la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo. Las dificultades surgen al definir el contenido de estos valores y la manera en que deben aplicarse.

La asignatura subraya la igualdad entre hombre y mujer, en la que el sexo femenino adopta una postura victimista. El Real Decreto habla de analizar “las causas y factores responsables de la discriminación de las mujeres”[2], “reconocer los derechos de las mujeres”[3] (sin mencionar los del varón), abordar el tema de “la feminización de la pobreza”[4],  y “rechazar la discriminación de hecho y derecho que sufren las mujeres”[5].

La educación afectivo-sexual aparece ligada al sexo como una opción. El alumno debe elegir su orientación sexual y rechazar la discriminación por homofobia. El segundo bloque de la asignatura, trata sobre las relaciones humanas, la dignidad de la persona, las relaciones entre hombres y mujeres, y la educación afectivo-emocional. Según Elena Arbués, la inclusión de de estos temas como parte del currículum del ciudadano refleja una intromisión en el derecho de los padres de educar a sus hijos. “La educación es el derecho de los padres, el Estado también puede educar, pero no debe inmiscuirse, debería ser un complemento. Se pretende educar en una serie de valores e ideas que pueden chocar con lo que los padres quieran para sus hijos”.

El planteamiento tan general y amplio de la asignatura deja muchos temas abiertos a una interpretación según la propia ideología. Como se ha mencionado anteriormente, gran parte del enfoque de la asignatura depende del tratamiento del manual y del profesor. En la actualidad, hay alrededor de veinte manuales en el mercado, debidamente aprobados por la Inspección Educativa. Uno de ellos, de la editorial McGraw-Hill, ha sido declarado adoctrinador por el Tribunal Justicia de Andalucía. El libro más utilizado es el de la editorial SM, escrito por José Antonio Marina, que presenta un modelo de familia basado en el compromiso. Uno de los manuales más controversiales es el de Octaedro, que desde el primer capítulo trata de las “orientaciones sexuales”, la homosexualidad y los métodos anticonceptivos. Afirma Elena Arbués, “parece que el gobierno se ha medido a la hora de plantear la asignatura, pero hay editoriales que han llegado a donde no ha llegado el gobierno. Sin embargo, en última instancia está la decisión del profesor y los centros educativos”.


[1] Boletín Oficial del Estado, número: 5, 05/01/2007, p. 715

[2] Ibid, p. 716

[3] Ibid, p.718

[4] Ibid, p. 719

[5] Ibid, p. 719

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