Influencia en la familia española

Según una encuesta realizada por el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas) en junio del año 2003, el 45% de los encuestados admiten estar “de acuerdo” con la pregunta “es probable que a un niño en edad preescolar le perjudique que su madre trabaje”. El 46,2% reconoce estar “de acuerdo” con que “bien pensado, cuando la mujer tiene un trabajo a jornada completa, la vida familiar se resiente”. Sin embargo, el trabajo representa un factor muy importante para la ciudadanía pues el 55,5% de los encuestados afirman estar “de acuerdo” con que “para una mujer, la mejor forma de ser independiente es tener un trabajo”.

Con respecto a las tareas domésticas, la mayoría de los encuestados se reconocer “de acuerdo” o “muy de acuerdo” con afirmaciones como “los hombres deberían compartir las tareas domésticas en mayor medida de lo que lo hacen ahora” o “los hombres deberían compartir el cuidado de los hijos en mayor medida de lo que lo hacen ahora”. A este mismo respecto, el profesor Rafael Alvira recuerda que: “Una vez, hace unos pocos años, en Palermo, Sicilia, me invitaron a un coloquio internacional sobre la familia. Uno de los que intervenía era un miembro de una escuela de negocios, muy conocida y muy buena, no sólo profesionalmente, sino de buenas personas. Entonces hizo un diseño del matrimonio actual para que pudiera funcionar bien.  Entonces, estaba técnicamente realizado casi de manera irreprochable. Cuidadosamente repartidas las tareas. Me di cuenta de que cerca de mí había un hombre ya mayor, que iba poniéndose cada vez más inquieto, y que al terminar la ponencia intervino diciendo que él llevaba muchos años casado y que no sabía que aquello era el matrimonio. Me gustó porque me había quedado un poco inquieto”.

Para el profesor Alvira, una de las consecuencias del feminismo o de la ideología de género sobre la familia es que el componente de “enorme profundidad” que tiene el matrimonio, “se resuelve con una divisón muy técnica”.

Otra de las consecuencias que advierte, siguiendo la teoría de Nietzsche, es que “la civilización moderna es una civilización masculina concebida en forma de lucha para la competencia. Sin embargo, la mujer siempre tiene más tendencia a ser cuidadora y creador, tiene un carácter más constructivo. EL hombre debe construir, pero por carácter es más cazador, le gusta más la competencia”. Este filósofo parte de la convicción de que hombres y mujeres no son iguales, sí en lo esencial, pero no en el hecho de ser mujer o hombre. Por esta razón nuestros comportamientos son diferentes. Sin embargo, se sitúa en “la línea de la comprensión” porque entiende el surgimiento del feminismo como “reacción natural a una civilización mal hecha, y esto quien más lo ha sufrido son las mujeres”. Pero tacha al feminismo de sistema “abstracto, artificial y falso” porque la familia que intentan crear “ya no sólo no es natural, sino que es mucho más bonito lo otro, un matrimonio con amor”.

No obstante, esta manera de pensar presenta, en su opinión, un error de planteamiento. El problema que produce el feminismo con respecto a la familia es una concepción terriblemente materialista. Primero, por asimilar el buen funcionamiento de un matrimonio al reparto equitativo de las tareas domésticas para liberar a la mujer de esta carga; y segundo, por el afán de las feministas en querer equipararse a los hombres y buscar el mero entretenimiento, se entra en una concepción materialista del ser humano como medio de placer o reivindicación de la libertad y se olvida que todas las personas son fines en sí mismas, como bien dijo el pensador alemán Inmanuel Kant.

Rafael Alvira añade además que la concepción individualista no sólo del feminismo, sino en general de la modernidad, ha provocado que se olvide lo que realmente representa el matrimonio y la familia. El origen de esta confusión la sitúa en el momento en el que se deja de entender el matrimonio como medio para los hijos y se define como medio para el amor. Según el profesor, el problema radica en un error lógico: el amor es previo al matrimonio, pues precisamente por amor las personas se casan, no el fin al que el medio “matrimonio” se ordena.

Más bonito, y más importante también: otra encuesta del CIS de octubre y noviembre del año 2004, “Opiniones y Actitudes sobre la Familia”, señala que un 78,5% considera a la familia, dentro de las cosas relevantes en la vida de una persona, como “muy importante” (“muy importante” es la opción de respuesta más alta que se da a elegir).

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